Genocidio y compasión

N. Lygeros

Traducción al español de Eduardo Lucena González y Olga Raptopoulou




¿Por qué el genocidio de los ucranianos permanece desconocido en Grecia y en Chipre? Recientemente ha sido reconocido por España y Argentina. Ya ha sido reconocido por 24 estados. En cambio, el genocidio de los Pontios ha sido reconocido sólo por Grecia, Chipre y Suecia. ¿Siete millones de víctimas no son suficientes para un reconocimiento? ¿Qué más queremos? Si no reconocemos por nuestra parte los genocidios que han sufrido otros pueblos, ¿quién reconocerá el nuestro? Mientras hay conspiraciones entre los bárbaros para exterminar pueblos enteros, rara vez las víctimas se apoyan mutuamente. La barbarie se esfuerza por aislar a las víctimas y estas se sienten efectivamente solas. En todo caso tienen que demostrar lo que han sufrido. El genocidio de los judíos y el de los armenios muestran cómo funciona la metodología del reconocimiento. En efecto el genocidio de los armenios nos permite asegurar formas de reconocimiento, incluso en los casos en que el culpable no admite su culpabilidad. Estamos al tanto del desarrollo de los hechos pero no estamos en estado de alerta. Sólo conocemos la fase de espera. Todos y cada uno de nosotros nos ocupamos de nuestro trabajo, que por lo general es nuestra única vida, porque carecemos del alcance y de la grandeza para agacharnos a ver el dolor del otro. Aguardamos que las comunidades lleven a cabo el trabajo del reconocimiento. Sólo que estas comunidades, sobre todo cuando aún están en fase de migración económica, son incapaces e ineficaces considerando estos temas, en los que se necesitan conocimientos técnicos de derechos humanos. En consecuencia, no debemos esperar el uno al otro. El trabajo del reconocimiento es demasiado grande para una persona, incluso si esta persona es un ser humano. Es necesariamente un trabajo colectivo. Por tanto, no debemos esperar sólo que los ucranianos avancen en Grecia y Chipre, donde existen aún complejos económicos debido al reciente desmonoramiento del sistema soviético. Nosotros debemos ayudarles de todos modos: traduciendo al griego material que condene la barbarie, publicando artículos que informen a la población griega, dando charlas que expliquen los acontecimientos históricos de 1933. No podemos simplemente esperar a los demás, porque puede que estos hagan lo mismo y de esta manera podamos encontrarnos en un inútil “equilibrio de Nash”, mientras que podríamos lograr un efectivo “equilibrio Pareto” de tener un marco de cooperación contra la barbarie. Cada genocidio nos enseña algo y nuestra resistencia hace que nuestra compasión crezca. Basta con que lo queramos.







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