Las desgarradas entrañas

N. Lygeros

Traducción al español de Eduardo Lucena González y Olga Raptopoulou




Nuestros vientres no eran ni felices ni infelices,
eran sólo y sencillamente redondos,
tensados como la piel de los tambores
que no eran capaces de hacer música.
Y a la espera del desgarro de nuestras entrañas,
cantamos el primer canto de la libertad







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