Nuestra memoria póntica

N. Lygeros

Traducción al español de Eduardo Lucena González y Olga Raptopoulou




Para un griego contemporáneo el griego póntico no es una víctima del genocidio sino solamente un héroe de bromas estúpidas que provienen histórica y esencialmente de Turquía. En los libros escolares de Grecia no hay referencias reales al Helenismo del Ponto, como ha sido correctamente señalado por A. Pavlidis. Nuestros niños no conocen la belleza de los lamentos pónticos. No conocen las canciones acríticas porque nadie les enseña los datos históricos. Por otra parte, poco frecuentes son los expertos en el Ponto que lograron ocupar puestos en las universidades griegas. Y es que la estrategia del silencio actúa activamente. Dicho de otra manera: nosotros mismos reforzamos el genocidio de la memoria. Para un griego medio, los griegos pónticos son refugiados en pleno sentido del término. Sin embargo, este griego medio no se pregunta quién no es refugiado o descendiente de refugiado en Grecia. Esta simplificación de la cuestión póntica permite a muchos erradicarla de entre nuestros problemas nacionales. Existe ahora un marco muy positivo para la cuestión del genocidio a través de los problemas del reconocimiento de la República de Chipre, pero nadie lo valora eficazmente para la cuestión póntica. Especialmente en Francia y por toda la Unión Europea los armenios reclaman de manera dinámica sus derechos y el reconocimiento del genocidio como una condición sine qua non. Esto es un ejemplo creativo y aliado. Los genocidios de los armenios y de los griegos pónticos están históricamente relacionados, y reconociendo el uno se refuerza el reconocimiento del otro. Sin embargo, tienen que funcionar además en pareja ya que su objetivo es el mismo. Debemos estar unidos tanto en el presente como en el futuro a través de nuestro pasado. La protesta dinámica resulta imprescindible sobre todo en este periodo crítico para la Unión Europea en el que se inspeccionan los datos de Turquía. ¿Quién va a reclamar nuestra existencia e historia si no lo hacemos nosotros mismos? Si nos olvidamos de nuestra propia memoria y la convertimos en un chiste, ¿qué tribunal de derechos humanos vendrá a ayudarnos en nuestra lucha? No puede existir lucha sin memoria y educación. El elemento póntico no es un caso degenerado de la historia griega. La mención al Imperio de Trebisonda es suficiente para demostrarlo. Quien es consciente de ello puede luchar, pero ¿los demás? Los griegos deben conocer su historia si realmente quieren que la Grecidad moderna exista. Los griegos pónticos siguen hasta ahora cantando nuestra historia, pero ¿quién escucha su canción? Muchos de nosotros se han olvidado de los lamentos, los himnos, el genocidio. Sin embargo, unos pocos y las piedras siguen recordando. Su resistencia debe ser apoyada por las normas europeas, ya que las de Grecia no son suficientes, para ayudar a nuestra patria a posteriori otra vez. El Ponto no se ha olvidado de nosotros. Y nosotros no nos debemos olvidar del Ponto porque es un trozo de nuestra historia. Si lo olvidamos, nos olvidamos de nuestra existencia.







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