Las cabezas que lloraban

N. Lygeros

Traducción al español de Eduardo Lucena González y Olga Raptopoulou




Sobre nuestro pequeño horizonte
estábamos buscando nuestra patria
pero nada había quedado en pie,
estábamos solos.

Estábamos tan cerca el uno del otro
que nuestras lágrimas tocaban a los demás.

Habían colocado nuestras cabezas
una sobre la otra
y esta pila
era nuestra única patria.







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